Teobaldo I: Navarra en las Cruzadas

Siempre resulta curioso tropezarse con anécdotas como ésta, en las que el “pequeño Reyno” salpica la Historia mundial, o al revés. Que el Príncipe Negro estuvo en Navarra, que César Borgia murió aquí luchando como yerno del Rey, que uno de los primeros reyes fue tomado prisionero por los vikingos (aún no se sabe si subieron por el Ebro o venían desde el Cantábrico). Y en sentido contrario, hay huellas navarras por todas partes.

Una de las menos conocidas es la del primer rey francés de Navarra, Teobaldo I. Su vida como Conde de Champaña fue muy complicada, pero a partir de que heredara el trono navarro parece que los vecinos y parientes dejaron de meterse con él, y pudo empezar a meterse él con los vecinos.

theobald_i_of_navarre_2-copiaY es que además de ser un consumado juglar (acusado popularmente de tener un romance con la reina viuda de Francia, casado tres veces y con media docena de bastardos conocidos) y tener que ver con la industria del vino, Teobaldo en 1239 encabezó la “Cruzada de los Barones”. Es una cruzada que no tiene ni número (aunque técnicamente es parte de la séptima). Sin grandes reyes ni emperadores, sin héroes populares, sin masacres ni grandes batallas… y que sin embargo logró los mayores éxitos territoriales desde la Primera Cruzada.

Para Teobaldo lo de las Cruzadas era tradición familiar (su abuelo paterno hundió en la ruina a la familia participando en la anterior) y resolver la guerra con negociaciones se le daba bien (había resuelto más querellas con acuerdos que con las armas). Tenía también lazos familiares en la zona. Y tenía muchos problemas con el Papado (excomulgado repetidas veces), así que aceptó sumarse a la Séptima… pero cuando el Papa quiso que los cruzados fueran por Constantinopla (historia demasiado larga) Teobaldo se negó a cambiar de planes y siguió para Jerusalén. Para ello reunió a unos cuantos nobles franceses y siguió por su cuenta en lo que se llamó “la Cruzada de los Barones”). Reunió unos 1500 caballeros entre los que había unos cuantos cientos de navarros.

Salieron desde Marsella y el sur de Italia, y al llegar a Acre recibieron refuerzos de los barones locales, las órdenes militares y Chipre, más algunos otros cruzados despistados. Teobaldo fue elegido líder, aunque no se puede decir que le hicieran nunca demasiado caso, y se dedicó a pasar el rato en Acre escribiendo poesías a su mujer, y en Ascalón reconstruyendo un castillo. Cuando por fin se decidieron a atacar a los musulmanes, fue un desastre en el que cada grupo (menos el de Teobaldo) consiguió que le derrotaran por separado. Para mayor vergüenza, los musulmanes aprovecharon la descoordinación para retomar Jerusalén (cristiana desde 1229) tras un mes de asedio.

Entonces estalló la guerra civil entre los musulmanes, y Teobaldo estuvo en su salsa. Después de muchos esfuerzos, embajadas y viajes en persona, logró un tratado con uno de los bandos contra el otro, donde le devolvían Jerusalén y además le daban (o ayudaban a recuperar) Belén, Nazaret, y la mayor parte de Galilea incluyendo castillos templarios largamente perdidos como Beaufort o Saphet. Gracias a ese tratado y esas ganancias (y una o dos batallas) pudo obligar a la otra parte musulmana a cederle lo que le faltaba por reconquistar y un poco más. No acaba de estar claro pero parece (fuentes de la época lo dicen) que a base de retorcer el brazo a los dos bandos sucesivamente le cedieron todo el territorio entre el Jordán y el Mediterráneo.

A finales de 1240 Teobaldo se fue de Palestina, para evitar tener que recibir al resto de la Séptima Cruzada y volver a debatir quién estaba al mando. Los que llegaban firmaron una tregua y se fueron a casa sin pelear.

Con todo eso, el reino de Jerusalén alcanzó su mayor tamaño desde 1187. No duró mucho (las batallas internas entre cristianos no paraban nunca), pero no fue poca cosa para un solo año de guerra, con un ejército “de barones” comandado por el Rey de Navarra. Comparando con el resto, fue la más efectiva con diferencia.

map_crusader_states_1240-eng
Según fuentes de la época, la frontera de hecho llegaba al Jordán.

Entre lo que Teobaldo se trajo de recuerdo está la rosa “de Provins” o rosa gallica officinalis, originaria de Damasco (y que al parecer llevaba en el casco), un trozo de la Vera Cruz, y parece que la uva que ahora se llama “Chardonnay” y que es un componente importante del champán.

También se conservan de él varias canciones, alguna con música. Inventó las merindades y el antecesor del Tribunal de Comptos, e hizo lo posible por modernizar Navarra (que en su tiempo era mucho menos importante que Champaña). Fue un príncipe más renacentista que medieval, y su historia merece la pena, pero es demasiado larga para este artículo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s